1. Preparar el jugo de rúcula
Lavar bien la rúcula y colocarla en un vaso de batidora o túrmix.
Añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra, unas gotas de vinagre, una pizca de sal, pimienta molida y una pequeña cantidad de agua.
Triturar todos los ingredientes hasta conseguir una mezcla fina y homogénea, procurando que la rúcula quede completamente integrada.
Pasar la preparación por un colador fino para obtener un jugo ligero, suave y de color verde intenso. Reservar hasta el momento del emplatado.
2. Preparar las vieiras
Limpiar cuidadosamente las vieiras y secarlas con papel de cocina para eliminar el exceso de humedad.
Calentar una plancha o sartén a fuego medio-alto con unas gotas de aceite de oliva.
Marcar las vieiras por ambos lados hasta conseguir una superficie ligeramente dorada, procurando mantener su interior tierno y jugoso.
3. Preparar los brotes tiernos de guisante
Seleccionar los brotes tiernos de guisante y lavarlos suavemente si fuera necesario.
Escurrirlos y reservarlos para la presentación final, procurando mantener su frescura y textura delicada.
4. Montaje y presentación
Verter una pequeña cantidad de jugo de rúcula en la base del plato, creando una superficie ligera y uniforme.
Colocar cuidadosamente la vieira marcada sobre el jugo y distribuir alrededor unos brotes tiernos de guisante, aportando frescura y un toque vegetal.
Finalizar coronando la vieira con una cucharadita de caviar Oscietra.
Servir inmediatamente para disfrutar del contraste entre la textura tierna de la vieira, las notas ligeramente amargas de la rúcula, la frescura de los brotes de guisante y la intensidad marina del caviar.
(*) Receta creada por Tomás Écija, chef de los restaurantes El Albero y La Maita, ambos en Murcia.
